Después de las vacaciones, colegios, guarderías y grandes colectividades recuperan su actividad habitual. Las aulas vuelven a llenarse, los comedores retoman el servicio y cientos de personas utilizan a diario los mismos baños, pasillos, mesas y zonas comunes.
La reapertura es, por tanto, un buen momento para prestar especial atención a los puntos críticos de limpieza y desinfección. No todas las superficies presentan la misma suciedad ni necesitan el mismo tratamiento. Elegir el producto adecuado para cada zona permite mejorar los resultados y ofrecer una mejor experiencia a las personas.
En aulas y zonas comunes, existen superficies que se tocan continuamente: pomos, interruptores, barandillas, mesas, sillas, mostradores y elementos compartidos. Aunque la suciedad no siempre sea visible, estos puntos pueden acumular restos orgánicos y una elevada carga microbiológica debido al contacto constante.
Para este tipo de superficies puede ser adecuada una solución como Biofresh Bac, un limpiador general desinfectante perfumado que funciona diluido a baja concentración en agua, indicado para suelos y superficies. Además de ayudar a eliminar la suciedad habitual, permite realizar una limpieza con acción desinfectante en diferentes espacios del centro, dejando una sensación agradable, cuidada y perfumada.
Las entradas, pasillos, escaleras y vestíbulos concentran una gran cantidad de tránsito durante toda la jornada. En estas zonas se acumula polvo, suciedad procedente del exterior y restos transportados por el calzado, pero también se tocan con frecuencia puertas, pasamanos y otras superficies.
En determinados casos, Vircol puede ser una solución interesante para la limpieza de superficies en zonas de paso. Se trata de un producto viricida hidroalcohólico de limpieza para superficies. Su formato y características lo hacen especialmente útil cuando se necesita una intervención rápida sobre superficies de contacto.
Los baños son uno de los principales puntos críticos de cualquier centro educativo. En ellos confluyen humedad, suciedad orgánica, contacto frecuente con grifos, cisternas, pomos y dispensadores, además de una elevada rotación de usuarios.
En estas zonas, la eficacia depende de no intentar resolverlo todo con un único producto. Primero es necesario retirar la suciedad y los restos acumulados; después, cuando corresponda, aplicar un desinfectante adecuado respetando el tiempo de contacto. También conviene prestar atención a juntas, zonas de difícil acceso, papeleras y superficies que suelen quedar fuera de la limpieza habitual.
En comedores escolares y cocinas, el principal reto suele estar relacionado con la presencia de grasas, restos de alimentos y suciedad orgánica. En estas áreas, limpiar y desinfectar son operaciones relacionadas, pero no idénticas: si la grasa permanece sobre la superficie, puede dificultar la acción posterior del desinfectante.
Para estas aplicaciones puede utilizarse Amides, un desengrasante desinfectante basado en aminas terciarias, orientado a zonas de cocina y comedor. Su función permite abordar dos necesidades habituales en estos espacios: eliminar la suciedad grasa y aportar una acción desinfectante, siempre aplicándolo sobre las superficies y aclarando posteriormente. Además, su ampliación de registro a eficacia frente a Listeria y Salmonella ofrecen un plus muy importante cuando se trata de alimentación de colectividades.
Un producto eficaz necesita una aplicación correcta. La dosis, el tiempo de contacto, la temperatura, el estado de la superficie y la compatibilidad con los materiales influyen directamente en el resultado. Aplicar más o menos cantidad de la necesaria o retirar el producto antes de tiempo puede comprometer su eficacia; utilizar una concentración excesiva puede generar problemas de seguridad, residuos o deterioro de las superficies.
La vuelta al cole es una buena ocasión para revisar que cada punto crítico cuenta con el producto más adecuado: un limpiador desinfectante general para suelos y superficies, un producto específico para zonas de paso o un desengrasante desinfectante para cocinas y comedores.
Porque mantener un centro educativo en buenas condiciones no consiste únicamente en que parezca limpio. Consiste en utilizar soluciones químicas adecuadas, aplicadas correctamente y adaptadas a cada necesidad de higiene.
Induquim